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La traducción de textos de un idioma a otro requiere sobre todo un gran dominio de la lengua materna del traductor. A esto también debe añadirse un buen conocimiento de su país de origen, es decir, de su cultura, sociedad, economía y política. Los profesionales que trabajan para la firma Mc Lehm Traductores, fundada por Mónica Artacho y Lola Espinosa de los Monteros, deben "ser nativos, tener contacto con su país para no perder el idioma y la perspectiva, muchos años de experiencia, un gran bagaje cultural y madurez para abordar las traducciones", explica Artacho. Todos los traductores que trabajan para esta firma son autónomos y deben estar licenciados en Traducción e Interpretación. "Es preferible que para los trabajos especializados en un sector concreto, además de esta licenciatura, hayan cursado otra carrera, como Derecho, Medicina o alguna Ingeniería", afirma Espinosa de los Monteros. Estos profesionales deben tener también un alto nivel de responsabilidad, cumplir los plazos de entrega, ser rápidos, ágiles, tener flexibilidad laboral y conocimiento de ciertas herramientas informáticas −memorias de traducción y glosarios−. Mariano Solivellas, vicedecano de estudios de la Facultad de Traducción e Interpretación de la Universidad Autónoma de Barcelona, señala el carácter vocacional de esta profesión y hace hincapié en las ya citadas aptitudes. Insiste en la necesidad de "ser responsable en un trabajo que hay que realizar cuando lo exige el cliente". Solivellas explica que durante los cuatro cursos de la licenciatura los alumnos aprenden a traducir desde el primer curso en dos idiomas extranjeros, pero antes de ser admitidos deben aprobar un examen con un nivel muy alto. El ochenta y cinco por ciento de los estudiantes de la factultad son mujeres, "una cuestión de tradición, no hay otra explicación", afirma Solivellas. El vicedecano también insiste en que el dominio de la lengua materna proporciona al traductor muchos recursos. "En nuestro país hay un bajo nivel lingüístico. Se lee poco y la televisión no ayuda", afirma. Considera imprescindible el conocimiento de la civilización de los países: "No basta con conocer el idioma, pero es difícil hacer que los alumnos se interesen por la cultura. Es algo que tenemos que inculcarles", afirma. Oposiciones Algunos traductores deciden opositar a alguno de los organismos de la Unión Europea u otros como la ONU, pero la mayoría optan por la empresa privada, trabajando sobre todo como autónomos. También existe la posiblidad de convertirse en traductor jurado, un nombramiento para el que Estudio Sampere, en Madrid, lleva preparando alumnos desde 1972. No se trata de una oposición, sino de un examen que convoca el Ministerio de Asuntos Exteriores una vez al año y que faculta al traductor para firmar o legalizar traducciones para la Admnistración o los juzgados, por ejemplo. Alberto Sampere, fundador del estudio y pionero en la enseñanza de la traducción, explica que para acceder a esta prueba "es necesario ser licenciado en Traducción e Interpretación y, por supuesto, tener un gran dominio del idioma". Fuente: Traductor: El idioma como herramienta de trabajo (3150 visitas)
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