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Estimados: Me ofrezco para el trabajo, como Periodista, Blogger y Redactor Profesional con amplia experiencia (ver perfil-reputación). Actualmente trabajo en la modalidad a distancia y freelance para varios proyectos impresos y web en Argentina y el Extranjero. Poseo experiencia en WordPress, Blogger y otros gestores de contenidos. Manejo distintas temáticas, pero cuento con especial interés, formación y experiencia en cuestiones culturales, siendo Técnico Universitario en Gestión Cultural además de Periodista. Asimismo, soy músico y escritor. Adjunto notas de muestra.
Las tareas serían las siguientes:
-Búsqueda, Análisis e Interpretación de la Información sobre los artistas a trabajar.
-Realización de los textos de acuerdo a las pautas fijadas y requerimientos especiales.
Presupuesto: 750 pesos argentinos, por la realización de 50 biografías.
Forma de pago: Transferencia bancaria o Paypal. Entrego factura por prestación de servicios profesionales.
Tiempo: 60 días.
Estoy a disposición de Uds. Saludos cordiales.
NOTAS DE MUESTRA (REALIZADAS CON EXCLUSIVIDAD PARA OTROS MEDIOS):
1) Artistas Renovadores: Astor Piazzolla
El ''Libertango'' de un fuelle rebelde
El marplatense Astor Piazzolla (1921-1992) es un ejemplo cercano en el tiempo de que no todo está inventado en el arte. De su cráneo único nacieron quizás las principales composiciones de la música instrumental argentina del siglo pasado y, sobretodo, un nuevo tango.
Hablar de Astor Piazzolla se ha transformado en un lugar común. Su figura se ha convertido en la cita obligada para aquellos que resisten el mecanismo antropófago que desarrolla la Argentina con respecto a sus ''héroes''. Se dice que ''no lo entendieron'', que ''sólo lo respetaron después de su muerte''. Es verdad.
Lo cierto es que resulta un nuevo insulto a su nombre seguir ocupándose de este olvido nacional o seguir discutiendo si hacía o no tango. Es hora de hablar de la monumental obra que produjo, del cambio que provocó y del nuevo paisaje musical que inventó. Ese será, sin dudas, el mejor homenaje y el mejor recuerdo. Lo otro forma parte de la discusión acerca de los valores de la cultura argentina. Otro tema.
Piazzolla es uno de los principales responsables de que el tango (sí, el tango) se transformara en uno de los lenguajes musicales urbanos más trascendentes del siglo que pasó junto al jazz, la bossa nova y el rock. Recorriendo un camino muy similar al de los otros ejemplos nombrados (sobretodo al del rock) el tango evolucionó desde una forma primitiva, improvisada (el baile en el ''quilombo'', los primeros conjuntos de aficionados, la música de la orilla) a una estructura musical que con Piazzolla llegó al cenit de su sofisticación.
Todo comienza sobre finales del siglo XIX y principios del XX, con un tango outsider y rústico. El acuerdo que sobreviene en 1912, a través de la Ley Sáenz Peña, entre la oligarquía y los radicales (entonces representantes de los orilleros) permite que el tango pase de ser el folklore de una subcultura a un divertimento de los ''muchachos bien'' en los cabarets. Ahora las orquestas comienzan a ser pagas y conformadas por músicos de formación académica. Así nace la ''orquesta típica'', sobretodo a través del trío de Canaro. Desde ese momento, los conjuntos de tango comienzan a repetir como instrumentos fundamentales al violín, al bandoneón y al piano, alternando luego las bases (contrabajo, guitarra, armonio).
La evolución sigue: la orquesta típica se consolida a mediados de los 20' y durante los 30', y gracias al aporte de Fresedo y Cobián se suman nuevos timbres y se logra una expresión más rica en arreglos, situación que ganará en calidad y renovación con De Caro, D'Arienzo, Pugliese, Salgán y Troilo desde los 40'. También nacen, junto al cambio musical a nivel grandes orquestas, los solistas, los cantantes y los letristas, marcando la historia del tango-canción: Gardel, Discépolo, Mores, los hermanos Expósito. Después de los 50', el tango entra en una zona oscura que para algunos no superará nunca.
En esa zona oscura brilla el ronroneo filoso del bandoneón de Astor Piazzolla, nacido en Mar del Plata el 11 de marzo de 1921. Músico de alta formación académica, supo combinar ese legado histórico con un ansia irrefrenable por la experimentación y un sentimiento tanguero que comenzó a explotar en su infancia en Nueva York, cuando tocaba en la orquesta que acompañaba a Gardel en sus films. Luego toca con Troilo, acompaña a Fiorentino y organiza su primer orquesta en 1949. En 1954 viaja a Paris haciendo uso de una beca, estudiando con Nadja Boulanger. Antes había sido alumno de Alberto Ginastera en Buenos Aires.
Posteriormente comienza a trabajar en el terreno de la vanguardia, superando su estilo anterior más cercano a Troilo. Crea un conjunto de cuerdas dirigido por su bandoneón solista y el ''Octeto Buenos Aires''. Vive entre 1958 y 1960 en Estados Unidos, dónde comienza a fusionar el jazz con el tango. Reorganiza su anterior formación, el ''Quinteto Nuevo Tango'', con el que actúa en América del Norte y en Europa. Entre sus principales composiciones se pueden destacar: ''Adiós Nonino'', ''Lo que vendrá'', ''Otoño porteño'' y ''Soledad''. También conoce el éxito con la canción: ''Balada para un loco'' es un claro ejemplo. Muere en Buenos Aires el 4 de julio de 1992.
Si se intenta definir un estilo piazzolliano, es necesario hablar de la influencia de Troilo y de todo el tango más avanzado de su época (Francini, Federico), del jazz, de algunas disonancias cercanas al politonalismo de Stravinski y Bartok y de la utilización de nuevos sonidos, desconocidos para el género (sobretodo el uso de instrumentos eléctricos). Fue un compositor dotado de una línea melódica muy rica y personal, que se aleja completamente del tango bailable para crear un espacio de experimentación armónica casi sin precedentes en la historia musical argentina.
Astor Piazzolla logra, desde el tango, fijar los límites de una nueva música. Se trata de una expresión claramente urbana (resulta imposible no transportarse a una esquina porteña al escucharlo), de ruptura pero conciente de una tradición, de fusión pero sin intentos de mezclas caprichosas. Crea un estilo único que transforma a la mayoría de sus seguidores en meros imitadores. Influye al rock argentino dándole un nuevo lenguaje a conocer y uniendo generaciones. Rompe para siempre con la idea de tango existente hasta su eclosión. Es un caso paradigmático de ''estallido'' de géneros: al espacio que crea muchos lo llaman ''música ciudadana''.
La verdad es que Piazzolla era un leproso del que los tangueros escapaban, y con el tiempo esa enfermedad se contagió (bajo propia voluntad) a buena parte de la música argentina. Hoy muchos quisieran traer del laboratorio del arte algún nuevo virus que reviva a un tango muerto.
2) Leonardo Padura Fuentes
Los rostros de La Habana
Nacido en 1955 en La Habana, Leonardo Padura Fuentes es uno de los escritores cubanos más importantes de su generación. En 1980 se licenció en literatura hispanoamericana en la Universidad de La Habana, y tras una destacada trayectoria como periodista de investigación, comenzó a cultivar el ensayo en libros como "Comentarios al Inca Garcilazo" o "Lo real maravilloso: creación y realidad", junto a la escritura de guiones.
Pero parece ser que no residía allí la única fuente de su talento: rápidamente comenzó a "coquetear" con el género policial, transformándose en un especialista. Así llega el peculiar personaje del teniente Mario Conde, quien nos brinda, mediante sus investigaciones policiales, una visión inédita de la vida cotidiana en La Habana actual, muy diferente de la que nos muestra la propaganda turística.
Para Leonardo Padura, la estructura policial es sólo un pretexto para hablar de la sociedad cubana y hurgar en los recovecos de la conciencia de su generación. Mario Conde es un investigador policial frustrado, que no sabe por qué es policía y que quiere descubrir en qué momento de su vida tomó esa decisión equivocada. Sin embargo, y contradictoriamente, disfruta de su actividad.
Sus novelas en clave negra, como "Pasado perfecto" o "Vientos de Cuaresma", integrantes de la tetralogía policíaca denominada "Las cuatro estaciones", satisfacen generalmente los gustos más disímiles, incluyendo a aquellos lectores clásicos del relato policíaco junto a los más recalcitrantes detractores del género. La razón para esta aceptación en general estriba, seguramente, en el carácter eminentemente social de la escritura de Padura.
Ha sido galardonado con el Premio Uneac de Novela (Cuba, 1993) por "Vientos de Cuaresma", con el Premio Café de Gijón 1995, con el Premio Internacional de Novela Negra, por "Máscaras" y con el Premio Hammett 1998, que otorga anualmente la Asociación Internacional de Escritores de Novela Policíaca a la mejor novela negra, por "Paisaje de otoño".
A lo largo de su carrera literaria ha desarrollado también ensayos sobre la obra de Alejo Carpentier y teorizado sobre el policial en "La cenicienta de la novela". El cuento cubano entre 1966 y 1991 es la materia de "El submarino amarillo".
Como uno de los periodistas más leídos de Cuba, ha publicado distintas recopilaciones de entrevistas. "El alma en el terreno" recoge reportajes a algunas de las más grandes figuras del béisbol. "El viaje más largo", mientras tanto, recrea y revive ambientes y costumbres que forman parte de la identidad más profunda de Cuba. En otro libro, "Los rostros de la salsa", aúna entrevistas con los mejores cultores de ese género. Su guión para el documental cinematográfico "Yo soy del son a la salsa", obtuvo el Premio Coral en el 18º Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana.
En su serie policíaca, Padura desborda el asunto y los límites clásicos del género para revelarnos, con la perfección y las contradicciones que arrojaría un espejo deformado, ciertas zonas de la sociedad cubana. Sus personajes, llenos de vida, se transforman así en portadores de lo más profundo de la psicología cubana, mostrándonos en carne viva sus grandezas y sus miserias.
"Nunca sé quién es el asesino, cada novela es un aprendizaje de cómo se escribe", declaró en una entrevista que le realizaron en Inglaterra, en ocasión de la presentación de la traducción al inglés de "Paisaje de otoño".
Para beneplácito de los amantes de la novela negra, éste es un ejercicio de aprendizaje que Leonardo Padura Fuentes ha desarrollado en reiteradas ocasiones y continúa intentando, inundando así de aire fresco el panorama de las letras latinoamericanas.
Algunas Obras:
-Fiebre de caballos (1988). Editorial Letras Cubanas. ISBN 959100804X. -Pasado perfecto (1991). Editorial Tusquets. ISBN 8483101262. -Vientos de Cuaresma (1994). Editorial Tusquets. ISBN 8483101629. -Máscaras (1997). Editorial Tusquets. ISBN 8483100118. -Paisaje de otoño (1998). Editorial Tusquets. ISBN 8483100703. -Adiós, Hemingway (2001). Ediciones Union. ISBN 959-209-369-5. -La Neblina del Ayer (2005). Editorial Umbral. ISBN 970699114X.
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