
Estimados lectores:
Por fin parece que Cuba se abre al verdadero socialismo. En unas recientes declaraciones de Raúl, el hermano de Fidel Castro, investido con la máxima representación política desde la retirada de su hermano por problemas de salud, ha finiquitado el según él "régimen igualitarista" para afirmar que en Cuba a partir de ahora lo que regirá será la igualdad de derechos. Aunque es una pena que estas declaraciones no hayan ido acompañadas de un anuncio de apertura política, parece que por fin el régimen cubano deja de lado el mundo de las ideas y empieza a transitar por el mundo real.
Seguramente la crisis económica mundial que está golpeando especialmente a la isla haya hecho que los máximos dirigentes de este bello país intenten de alguna manera soslayar la hecatombe que para un régimen aislado y embargado como el cubano está suponiendo este cambio de ciclo económico. Seguramente también se han dado cuenta que la existencia de un régimen asistencialista y en el cual el estado controla todo el tejido productivo era una buena solución cuando todavía existían dos bloques antagónicos en el mundo. Sin embargo con la actual configuración política del orbe este sistema se halla ya periclitado.
Entre las medidas que a anunciado Raúl Castro para liberalizar la economía se encuentra el aumento de la edad de jubilación y una serie de medidas que liberalizarán la economía: por fin la propiedad privada y la iniciativa empresarial ya no serán perseguidas como "elementos antisociales". Esto es una buena manera de intentar reactivar la economía y dejar que la libre iniciativo cree nichos de un futuro despegue económico.
Quizás el régimen cubano alguna vez fuese la única salida en la época en la cual se hizo con el poder derrocando al régimen del dictador Batista, pero tal cómo anda hoy el mundo, y de seguir con dogmatismos ideológicos del extinto bloque soviético, la revolución cubana se dirigía al desastre: baja tasa de natalidad, burocracia, robos sistemáticos por parte de los funcionarios públicos y la creación, dentro de la sociedad cubana, de una sociedad dual con ciudadanos de primera, los que viven en contacto con los turistas y ciudadanos de segunda.
A mi modo de entender el socialismo, al menos en la concepción europea del mismo, no es un estado asistencialista que da a los ciudadanos la sopa boba, sino el crear las condiciones para que los ciudadanos puedan desarrollar todo su potencial en todos los ámbitos de la vida: en el social, sobre todo en el económico y en el laboral.
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